Soy Camila (me dicen Cami o Cam), psicoterapeuta. Trabajo con personas que están atravesando momentos emocionalmente exigentes —ansiedad, duelo, rupturas amorosas— y buscan un acompañamiento profesional, cercano y basado en evidencia.

A lo largo de mi formación fui acercándome a las terapias contextuales, que parten de una idea que hoy sostiene mi trabajo: no se trata de eliminar lo que duele, sino de aprender a caminar con ello hacia una vida con sentido. Desde entonces me he especializado en ansiedad, duelo y rupturas amorosas, tres experiencias que nos atraviesan y que también pueden transformarnos.
Creo en una terapia que combina la evidencia científica con una relación terapéutica cálida y real. No sigo protocolos rígidos: cada proceso se ajusta a la persona, a su historia y a lo que es importante para ella. Mi papel es ofrecer un lugar donde puedas pensarte con calma, ampliar tu mirada y descubrir nuevas formas de vivir aquello que sientes.
Cada persona que llega a consulta lo hace en un momento delicado. Mi compromiso es estar plenamente presente en cada sesión, actualizar mi formación de forma continua y sostener un acompañamiento honesto, transparente y respetuoso con tus tiempos.
Atiendo a adolescentes y adultos desde terapias contextuales, con foco en desregulación emocional, trauma y dificultades interpersonales. Además, soy tutora de Prácticas Profesionales en la Universidad Internacional de Valencia (VIU), donde superviso y acompaño a estudiantes en el área clínica. También fui psicóloga SERUMS en un centro de salud, y he sido docente en espacios formativos de psicoterapias contextuales.
Certificaciones y diplomas (clic para ver el documento):
Título profesional: Licenciada en Psicología, Universidad de San Martín de Porres (2023) — ver título · Colegiatura CPsP N° 52756 — ver colegiatura · Actualmente cursando Segunda Especialidad en Psicología Clínica y de la Salud (TCC), Universidad Continental. Durante la universidad realicé dos intercambios académicos internacionales, en México y Uruguay.
"No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista, un día a la vez."